Basta de poesía! Basta!!! Para mí ya no funciona.
La poesía está hecha con los mismos ingredientes que los culebrones.
Está plagada de esa idea de que el amor es proporcional al sufrimiento.
Mientras más sufrimos: más amamos.
Mientras más nos hacen sufrir: más nos aman.
Pura caca ornamentada.¿Quién dijo que si no hay dolor no hay amor? ¿Y quién dijo lo contrario?
¿Quién inventó esa teoría estúpida? ¿Maestro y Vainman? ¿Alberto Migré? ¿Quién?
¿Por qué siempre escarbamos hasta obtener una herida prolija, con suficiente sangre como para llorar? ¿Por qué descreer de un amor que no nos engaña, que no nos traiciona, que no nos abandona? ¿Y por qué creer en un que sí lo hace?
Tenemos una mente tan poderosamente masoquista que no concebimos la felicidad sin haber sufrido antes. Y ese sufrimiento no puede ser medio-pelo, no, tiene que venir con todos los ingredientes, digno de Margarita Rosa de Francisco o Andrea del Boca.
Escena 01: Día de sol. Encerrada en la pieza, sola, a oscuras, acostada, con la cajita de carilina al lado.
Escena 02: Viendo una película romántica, muy, muy, muy triste, con la cajita de carilina al lado.
Escena 03: Hablando con una amiga, compartiendo penas de amor, con la cajita de carilina al lado.
Lo importante es derramar muchas lágrimas, sino no es una pena digna, no importa si fue provocada simplemente porque demoraron 15 minutos en contestarnos un mensaje de texto. Porque es seguro que en esos 15 minutos estuvo ocupado con "otra", o es tal vez que lo cansamos, o le importa un bledo lo que le decimos, o apagó el teléfono para que no sepamos dónde está, o peor aún, entraron a la casa mega delincuentes, lo golpearon, le dieron un tiro en la nuca, se marcharon con el celular, despojándonos del hombre de nuestra vida.
Por eso, basta de poesías, basta de novelas, basta de películas tontas que nos venden dolor con rico aroma, por lo menos para mi! Basta! Los ojos se me hinchan demasiado y se me va un presupuesto en carilina.
Por ahora reservo las lágrimas para cuando me deje, se muera, o quede en estado vegetativo.
Ninguna otra desgracia vale despojarme del glamour.